España está ganando protagonismo en Europa como destino para la instalación de centros de datos. La combinación de energía renovable, conectividad internacional, suelo disponible e inversión tecnológica está convirtiendo al país en un punto estratégico para la economía digital. Pero este crecimiento no solo afecta al sector tecnológico: también tiene una repercusión directa en la infraestructura eléctrica, la distribución de material eléctrico, la instalación profesional, la eficiencia energética y el mantenimiento de sistemas críticos.
La economía digital también necesita infraestructura física
Durante años, cuando se hablaba de digitalización se pensaba en software, aplicaciones, comercio electrónico, inteligencia artificial o servicios en la nube. Sin embargo, detrás de cada consulta a una plataforma, cada operación bancaria online, cada sistema de inteligencia artificial y cada empresa que trabaja con datos existe una infraestructura física muy exigente: el centro de datos.
Los centros de datos se han convertido en una pieza estratégica de la economía digital europea. Ya no son simples salas técnicas llenas de servidores, sino grandes instalaciones industriales que requieren disponibilidad eléctrica continua, climatización avanzada, protección frente a fallos, sistemas de respaldo, transformación de media y baja tensión, canalizaciones, cuadros eléctricos, cableado técnico, monitorización y soluciones de eficiencia energética.
En este nuevo escenario, España está ganando una posición destacada en Europa, y ese movimiento tiene una repercusión directa en todo el sector del material eléctrico.
España acelera como destino europeo para centros de datos
Según SpainDC, la Asociación Española de Data Centers, la potencia TI instalada en centros de datos comerciales en España alcanzó los 439 MW al cierre de 2025, un 24 % más que en 2024. El mismo informe estima que, si el mercado mantiene su evolución actual, la capacidad podría alcanzar los 2.537 MW en 2030, multiplicando por seis la escala actual del sector.
Además, SpainDC calcula que los centros de datos podrían movilizar hasta 66.900 millones de euros de inversión directa e indirecta en España hasta 2030, con un impacto anual en el PIB de hasta 7.300 millones de euros y más de 16.000 empleos asociados al final de la década.
Este crecimiento no surge de la nada. Responde a una combinación de factores: expansión del cloud, aumento del consumo de datos, desarrollo de la inteligencia artificial, necesidad de soberanía digital europea y búsqueda de ubicaciones con acceso competitivo a energía, suelo, conectividad y estabilidad regulatoria.
España, especialmente en zonas como Madrid, Aragón, Cataluña, Extremadura, Andalucía o la Comunidad Valenciana, está apareciendo en el mapa como alternativa y complemento a los grandes mercados europeos tradicionales: Frankfurt, Londres, Ámsterdam, París y Dublín.
La inteligencia artificial dispara la demanda eléctrica
La inteligencia artificial está acelerando este proceso. La Agencia Internacional de la Energía estima que el consumo eléctrico mundial de los centros de datos pasará de unos 485 TWh en 2025 a cerca de 950 TWh en 2030.
Además, los centros de datos enfocados a IA crecerán todavía más rápido, triplicando su consumo eléctrico en ese periodo. La misma fuente advierte de que la densidad de potencia de los servidores de IA se multiplicó por once entre 2020 y 2025, y podría volver a multiplicarse por cuatro hasta 2027, poniendo a prueba cadenas de suministro como la electrónica de potencia y los transformadores.
Aquí aparece el punto clave: el verdadero cuello de botella de los centros de datos ya no es únicamente digital, sino eléctrico.
El suministro eléctrico, clave para el futuro de los centros de datos
Un centro de datos necesita suministro estable, redundante y de alta calidad. No puede permitirse cortes, microinterrupciones, sobrecalentamientos, fallos de selectividad, armónicos no controlados ni infraestructuras dimensionadas al límite.
Cuanto mayor es la densidad de servidores, mayor es la exigencia sobre todos los elementos eléctricos: desde la acometida y los centros de transformación hasta los cuadros generales, embarrados, SAI, baterías, protecciones, analizadores de red, climatización, bandejas portacables y sistemas de supervisión.
Por eso, hablar de centros de datos no es hablar únicamente de tecnología. Es hablar también de energía, distribución eléctrica, protección, continuidad de servicio y mantenimiento especializado.
España cuenta con una ventaja: su mix renovable
España parte con una ventaja importante: su mix eléctrico es cada vez más renovable. Red Eléctrica indica que la demanda eléctrica nacional creció un 2,8 % en 2025, hasta 256.086 GWh, y que, contando el autoconsumo, la generación renovable alcanzó el 56,6 %.
Además, España sumó cerca de 10 GW de nueva potencia eólica y fotovoltaica durante ese año, cifra que asciende a 11,6 GW si se incluyen instalaciones de autoconsumo.
El país también cuenta con una potencia instalada relevante. A 31 de diciembre de 2025, el sistema eléctrico español tenía 142,5 GW de potencia de generación, un 7,3 % más que en 2024. Si se incluye el autoconsumo, la potencia instalada alcanza los 150,8 GW, con un 68,9 % correspondiente a generación renovable.
Estos datos explican por qué muchas compañías ven España como un territorio atractivo para centros de datos sostenibles. El acceso a energía renovable, los contratos de compraventa de energía a largo plazo, la disponibilidad de suelo y la conectividad internacional son argumentos muy potentes.
Grandes inversiones tecnológicas refuerzan el papel de España
La llegada de grandes inversiones confirma esta tendencia. En 2026, Amazon anunció una inversión total prevista de 33.700 millones de euros en España para ampliar infraestructura cloud e inteligencia artificial, sumando 18.000 millones a los 15.700 millones ya anunciados en 2024.
Según la compañía, esta inversión apoyaría 29.900 empleos anuales y aportaría 31.700 millones de euros al PIB español.
Este tipo de movimientos refuerza la posición de España como uno de los territorios europeos con mayor potencial para el desarrollo de infraestructura digital. Pero también obliga a analizar con cuidado el impacto sobre las redes eléctricas, la planificación energética y la capacidad de suministro.
El gran reto: red eléctrica, conexión y planificación
La oportunidad no está exenta de retos. La Agencia Internacional de la Energía advierte de que, si todos los proyectos anunciados en Europa se materializan, la capacidad instalada de centros de datos podría representar en países como España alrededor del 10 % de la demanda punta actual.
También señala que los proyectos previstos en España son, de media, siete veces mayores que los centros actualmente en operación, lo que evidencia un salto de escala muy relevante.
Ese salto obliga a pensar en red, planificación y capacidad de conexión. No basta con tener energía renovable disponible en términos anuales; es necesario que exista capacidad real de evacuación, transporte, distribución, transformación y suministro en el punto concreto donde se quiere construir.
Según la Agencia Internacional de la Energía, planificar, tramitar y completar nuevas infraestructuras de red puede requerir entre cinco y quince años, mientras que un centro de datos puede construirse en uno a tres años. Esa diferencia temporal explica por qué la red eléctrica se ha convertido en uno de los factores decisivos para elegir ubicación.
Qué supone este crecimiento para el sector del material eléctrico
Para el sector del material eléctrico, este contexto abre un campo de trabajo muy amplio. Un centro de datos no consume únicamente servidores. Consume infraestructura eléctrica en todas sus capas.
Necesita centros de transformación, celdas de media tensión, transformadores secos o de aceite según diseño, cuadros de distribución, interruptores automáticos, protección diferencial y magnetotérmica, sistemas de conmutación, SAI, baterías, grupos electrógenos cuando el proyecto los contempla, sistemas de puesta a tierra, pararrayos, canalización, bandejas, cableado de potencia, cableado de datos, soluciones de medición, sensores, control de temperatura y sistemas de gestión energética.
Además, la exigencia de continuidad de servicio transforma la forma de diseñar las instalaciones. En un edificio convencional, un fallo eléctrico puede ser una incidencia. En un centro de datos, puede suponer pérdida de servicio, penalizaciones contractuales, riesgo reputacional y afectación a miles o millones de usuarios.
Por eso se trabaja con criterios de redundancia, mantenimiento sin parada, sectorización, monitorización continua y trazabilidad de consumos. Esto incrementa la demanda de material eléctrico de calidad, correctamente certificado y adaptado a instalaciones críticas.
La eficiencia energética será cada vez más importante
También cambia el papel de la eficiencia energética. En Europa, los centros de datos están sometidos a una presión regulatoria creciente.
El MITECO recuerda que la Directiva UE 2023/1791 y el Reglamento Delegado UE 2024/1364 establecen un marco de transparencia sobre consumo energético y sostenibilidad. Los centros de datos con una potencia eléctrica demandada por sistemas TI igual o superior a 500 kW deben publicar anualmente información energética, y los operadores deben reportar datos a la base europea correspondiente.
La Comisión Europea también está avanzando hacia un paquete de eficiencia energética específico para centros de datos, con análisis de datos reportados, un sistema de clasificación europeo y trabajos sobre estándares mínimos de rendimiento.
El objetivo es mejorar la transparencia, comparar instalaciones y reforzar los incentivos para que el sector reduzca su consumo y su huella ambiental.
Nuevas oportunidades en medición, control y automatización
Esta normativa no es un asunto lejano para distribuidores, instaladores e ingenierías. Si los centros de datos deben medir, justificar y optimizar su consumo, aumentará la importancia de soluciones como analizadores de redes, sistemas de gestión energética, equipos de monitorización, sensores, automatización, variadores, protecciones inteligentes, sistemas de medición por circuitos y soluciones que permitan detectar desviaciones de consumo.
El material eléctrico deja de ser únicamente componente de instalación para convertirse en fuente de datos y herramienta de eficiencia.
En este contexto, las soluciones capaces de ofrecer información en tiempo real, anticipar incidencias y mejorar el rendimiento energético tendrán cada vez más protagonismo.
Recuperación de calor y sostenibilidad: otra vía de crecimiento
Otro aspecto relevante es el calor residual. El MITECO señala que la normativa europea contempla que los Estados miembros velen por que los centros de datos con una entrada de energía nominal total superior a 1 MW utilicen el calor residual u otras aplicaciones de recuperación, salvo que se demuestre que no es técnica o económicamente viable.
Esto puede abrir nuevas oportunidades en sistemas de control, bombeo, climatización, intercambiadores, automatización y cuadros eléctricos asociados a soluciones de recuperación energética.
El centro de datos del futuro no solo tendrá que ser potente y seguro. También tendrá que ser más eficiente, más medible y mejor integrado en su entorno energético.
Huelva y Andalucía también pueden jugar un papel relevante
El caso de Huelva es especialmente interesante desde una perspectiva territorial. TSK anunció en diciembre de 2025 que había sido seleccionada por Go Energy para desarrollar TRON, un campus de inteligencia artificial verde hyperscale en Huelva, ubicado en los municipios de San Juan del Puerto, Trigueros y Gibraleón.
La instalación proyecta 200 MW de capacidad, prevé iniciar operaciones en 2028, funcionaría con energía renovable y estaría vinculada a proyectos de hidrógeno y amoníaco renovable en la provincia. La inversión prevista supera los 1.500 millones de euros.
Este tipo de proyectos muestra que la oportunidad no se limita a Madrid o Aragón. Andalucía, Extremadura y otras regiones con disponibilidad de suelo, renovables y conectividad pueden ganar peso si consiguen alinear red eléctrica, permisos, fibra, agua, refrigeración, logística y talento técnico.
Para una provincia como Huelva, tradicionalmente vinculada a la industria energética, química, portuaria y renovable, la llegada de infraestructuras digitales intensivas en energía supondría una evolución natural hacia una nueva industria híbrida: energía, datos, automatización y servicios tecnológicos.
El papel de instaladores, ingenierías y distribuidores eléctricos
En este escenario, el sector del material eléctrico tiene una responsabilidad clara. Los centros de datos requieren productos fiables, disponibilidad de stock, asesoramiento técnico, rapidez de suministro y conocimiento de normativa.
No se trata solo de vender componentes, sino de acompañar proyectos en los que cada protección, cada cable, cada cuadro y cada sistema de respaldo forma parte de una infraestructura crítica.
Para instaladores, mantenedores, ingenierías y empresas industriales, la expansión de los centros de datos también marca una tendencia más amplia: la electrificación de la economía.
El mismo tipo de soluciones que se demandan en un gran centro de datos —calidad de suministro, monitorización, eficiencia, protección, respaldo, seguridad y escalabilidad— serán cada vez más necesarias en fábricas, edificios logísticos, hospitales, hoteles, comunidades energéticas, puntos de recarga y plantas renovables.
Conclusión: la nube también se construye con material eléctrico
España tiene una oportunidad real para consolidarse como hub digital del sur de Europa. Cuenta con renovables, ubicación estratégica, conectividad internacional y un mercado en crecimiento.
Pero esa oportunidad dependerá de la capacidad de reforzar redes, agilizar conexiones, planificar con rigor y desplegar instalaciones eléctricas robustas y eficientes.
En definitiva, la nube también se construye con cobre, protecciones, transformadores, cuadros, cableado, SAI, sensores y conocimiento técnico.
Para empresas como Onulec, especializadas en material eléctrico, este cambio representa mucho más que una tendencia tecnológica. Representa una nueva etapa para el sector: la infraestructura eléctrica como base invisible de la inteligencia artificial, la digitalización y la competitividad industrial.
El futuro de los datos será digital, pero su funcionamiento dependerá, cada vez más, de una instalación eléctrica bien diseñada, bien protegida y preparada para crecer.
Fuentes consultadas
- SpainDC — Asociación Española de Data Centers.
- Red Eléctrica de España.
- Agencia Internacional de la Energía.
- Comisión Europea.
- Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
- Amazon España.
- Grupo TSK.





